lunes, noviembre 27, 2006

EL NIVEL IDEOLOGICO: FAMILIAS IDEOLOGICAS Y GRUPOS DE PARTIDOS

TEXTO ELABORADO A PARTIR DEL ESTUDIO DE KLAUS VON BEYME
Von Beyme sentencia al inicio de su estudio que solo los partidos con una base ideológica han conseguido establecerse firmemente en los países europeos, ya que sobretodo los partidos son organizaciones ideológicas que se han ido estabilizando a lo largo de distintos conflictos sobre su dogma.
Posteriormente Von Beyme, se ocupa en el texto del análisis de las principales familias de partidos ordenándolas cronológicamente, tomando como base su aparición. Así encontramos:

PARTIDOS LIBERALES Y RADICALES
Paradójicamente fue en España de donde derivo el término de “liberal”, a raíz de los constitucionalistas de las Cortes de Cádiz, en 1812. En ingles fue el término “whig” el que se utilizo para designar conceptos muy diferentes de libertad.
En Europa, el término liberal adquirió su significado pleno en muchos países según la actitud de los grupos partidistas, respecto a la Revolución Francesa. Junto al principio de libertad se unía el de igualdad, concebido como una necesidad.
Pero aparte de todos estos principios que compartían todos los partidos liberales, entre éstos, había también serias diferencias. Destacamos las que se suscitaron a propósito de las tradiciones liberal y radical, entendiendo éste último como la soberanía popular con tendencia al gobierno de asamblea y mandato imperativo.
Debemos distinguir algunas diferencias en la tendencia de los partidos europeos a dar lugar a partidos liberales o radicales:
Los partidos radicales emergieron en mayor medida en donde se daba una considerable importancia a la participación de las masas y a la democracia.
Los matices radicales del liberalismo se vieron favorecidos en aquellos países en los que había una tradición republicana, por ejemplo en el caso de Francia y Alemania.
Los movimientos radicales se vieron favorecidos en aquellos países en los que una cultura predominantemente católica daba pie a la existencia de un anticlericalismo militante.
El subdesarrollo económico de los países latinos tuvo como consecuencia que en ellos no fuera tan virulento como en Europa del Norte otro punto conflictivo para los liberales, la cuestión del libre comercio.

El liberalismo se desarrollo de forma paralela al conservadurismo lo que tuvo consecuencias distintas al aplicarse en cada país, así nunca ha habido en Europa un liberalismo “natural”.
El contexto en el que se ha desenvuelto el capitalismo en el continente europeo, puede resumirse con los cuatro movimientos que han competido junto a él y que le han afectado en su posición en el contexto del sistema de partidos nacionales:
Donde la unificación nacional fue tardía, el liberalismo se encontró con grandes problemas para sobrevivir como un movimiento articulado y unificado
Los partidos liberales, en numerosas ocasiones, se vieron influenciados por los movimientos conservadores de resistencia al liberalismo, lo que generó un cambio en la dirección ideológica de los propios partidos liberales.
En los países del norte de Europa, la existencia de una tendencia radical no puso en peligro a los partidos liberales, en aquellos casos en que éstos debían competir con partidos radicales campesinos.
Los partidos radicales, aparecieron sobretodo en aquellos países en los que el movimiento socialista alcanzó cierta importancia en fechas relativamente tardías.

LOS PARTIDOS CONSERVADORES
Este grupo de partidos normalmente surgieron como organización propia en segundo lugar, como contestación a los grupos liberales o radicales ya constituidos, así admitimos que el conservadurismo es un movimiento para la defensa de posiciones amenazadas o ya perdidas. Por tanto será la Revolución Francesa la principal causa de creación de grupos conservadores en el Continente.
Es difícil precisar su ideología y sus principios programáticos de una forma general y valida para todos los países, esto es así debido a que los conservadores se definen muchas veces como opositores pragmáticos de toda teoría general, y además, la programática conservadora ha experimentado cambios mucho más profundos que la doctrina de otros grupos políticos.
Podemos destacar algunas notas:
1. Ha habido intentos de elaborar un canon del pensamiento conservador, como pueden ser por ejemplo la afirmación de la jerarquía, el estamentalismo, el reconocimiento del carácter indisoluble de la propiedad y la libertad, etc.
2. La religión desempeña un papel capital en la ideología conservadora.
3. La creencia en el progreso resulta de poca importancia en la ideología de los partidos conservadores.
4. Concepciones pesimistas sobre la naturaleza del hombre y la posibilidad del progreso que les lleva a preconizar una actuación compensatoria del Estado.
5. Se ha producido una evolución de sus premisas básicas de forma más rápida y profunda que en otros partidos.
6. En aquellos países donde no se creó el Estado nacional en la época absolutista, el conservadurismo del S. XIX se enfrentó con el nacionalismo y lucho contra él.
7. Tras la 2ª Guerra Mundial, han variado las bases de su concepción del mundo.
8. El conservadurismo moderno ha superado la falta de interés del viejo conservadurismo por las teorías económicas y ha puesto, en su lugar, al liberalismo como su concepción predominante en política económica.
Los partidos conservadores en el contexto del sistema de partidos_ Analizando el desarrollo de los partidos conservadores observamos que mientras en algunos países éstos apenas desarrollan ningún papel, y que en otros apenas constituyen una apreciable minoría, estas observaciones no reflejan la amplitud del espectro conservador:
En países donde predomina el catolicismo, los partidos cristiano-católicos, absorbieron una parte de la reserva electoral conservadora.
Los movimientos de unificación nacional del siglo XIX, se convirtieron en fuerzas que frenaron el crecimiento de los partidos conservadores, ya que estos movimientos fueron considerados por los conservadores como liberales.

LOS PARTIDOS SOCIALISTAS Y LOS SOCIALDEMOCRATAS
Los partidos socialistas, en un principio, fueron incluidos, junto con los liberales, entres los partidos de la “revolución”, pero fueron considerados como el partido del desorden, así desde el principio el movimiento socialista fue considerado un partido sui generis por, entre otros, los siguientes motivos:
Los primeros partidos de este tipo que aparecieron, lo hicieron fuera del Parlamento.
Además de verse atacados por revolucionarios, lo eran también por ser un movimiento internacional.
Hubo dos factores que influenciaron de forma notoria los programas de los partidos socialistas de la época; el primero de ellos lo fue dependiendo del tipo de Estado (unificado o federal) en el que se moviera el partido. El segundo factor fue el grado de fuerza existente entre los dos ejes del movimiento de los trabajadores: partidos y sindicatos.
Así bajo el influjo de estos dos factores aparecieron tres modelos de partidos socialistas:
El primero es el modelo de partido dominante donde el partido ejerce un papel directivo político.
Éste está caracterizado por el predominio inicial de los sindicatos, y aunque el partido se fue haciendo relativamente independiente de los sindicatos, nunca llego a serlo del todo.
Caracterizado por un paralelismo entre los sindicatos y el partido.
Podríamos hacer referencia a un cuarto modelo, que se correspondería con aquellos países anglosajones, en los cuales ningún partido socialista ha podido adquirir cierta importancia.
Es muy difícil exponer una ideología unitaria para todos los tipos de partido socialista, debido a su origen, aunque sin embargo, podemos destacar algunos puntos programáticos comunes.
Los partidos socialistas, desde sus inicios, defendieron la interrelación entre Estado y Sociedad. También la nacionalización de los medios de producción ha tenido gran importancia entre estos partidos.
El “Estado social y del bienestar”, fue sustituyendo en la programática socialista al utópico socialismo. Además, los partidos socialistas en general, han sido republicanos.

A diferencia de conservadores y liberales, los partidos socialistas, con algunas excepciones, aparecían relativamente unificados al principio del siglo XX. Respecto a las diferencias entre socialistas y comunistas, podemos destacar varios aspectos:
Las revoluciones entre comunistas y socialistas, a partir de la Revolución de Octubre, aparecen como las más conflictivas de toda la historia partidista europea.
Los partidos socialistas de izquierdas no pudieron desarrollarse durante mucho tiempo, al estar situados entre los dos grandes partidos obreros, socialistas y comunistas.
En comparación con los partidos burgueses, los socialistas aparecieron tras 1945, como no comprometidos con soluciones totalitarias.

PARTIDOS DEMOCRATACRISTIANOS
En la mayoría de los casos, los partidos cristianos, fueron reacción defensiva frente a una legislación liberal y laica, considerada amenazadora por parte de los creyentes.
Pero hasta después de la 2ª Guerra Mundial, los partidos cristianos, no llegaron a ser fuerzas decisivas en los principales países europeos, ya que el catolicismo político era un movimiento defensivo, por tanto, en aquellos países donde la Iglesia dominaba sin resistencia, no había ninguna necesidad de organizar la política cristiana, mediante un partido específico.
Podemos diferenciar cinco tipos de partidos cristianos según su evolución y dirección política, así nos encontramos con:
Movimientos homogéneos católicos, donde el catolicismo político relativamente conservador se convirtió en el principal pilar del sistema (Bélgica y Austria).
En los países confesionalmente mixtos de Europa Central (Alemania, Holanda y Suiza), aparecieron grupos precursores de la Democracia Cristiana, que no se encontraron en peligro, debido a la situación minoritaria del catolicismo, de escorarse hacia la derecha de la misma forma que ocurrió en el primer modelo de catolicismo dominante.
Un caso especial, lo constituye Italia donde los católicos, siendo la mayoría aplastante de la población, se sentían discriminados.
Sólo tras la 2ª Guerra Mundial, aparecieron partidos democratacristianos de masas que salieron del mero confesionalismo.
Junto a los partidos democratacristianos, surgen en los países de orientación protestante, partidos cristianos que parten de raíces muy distintas, en este caso luteranas. Los fundamentos de este tipo de partidos serían la oposición entre las Iglesias oficiales y las libres.
Los partidos democratacristianos, tienen una mayor orientación ideológica que los conservadores o liberales. Donde están configurados como católicos tienen un núcleo teórico constituido por las encíclicas papales, así el cristianismo permite a sus creyentes una libertad en cuestiones seculares.
Los partidos católicos se ven obligados a compensar las diferencias sociales, preconizando una política de democracia moderada en una comunidad dividida en estamentos con compensaciones para los sectores más desfavorecidos.
Sobre el sistema económico, son diversas las concepciones de los partidos democratacristianos apostando la mayoría por una vía intermedia entre el capitalismo y el socialismo, aunque con el aumento de la prosperidad económica, han reducido su énfasis en la intervención estatal.

Los partidos democratacristianos se consideran así mismos como partidos de centro. Pero el mayor problema para esta posición de centro para estos partidos fue su propio éxito, ya que donde estos partidos se convirtieron en organizaciones fuertes, eliminaron toda la competencia de su derecha.
En cuanto al aspecto organizativo, los partidos democratacristianos, han empezado a organizarse en el plano internacional dentro del ámbito europeo, reduciendo las distancias que les superaba de los socialistas.

LOS PARTIDOS COMUNISTAS
Se configuraron como partidos de nuevo tipo y ello en mayor medida que los socialistas, de los cuales se habían empezado a escindir a partir de la primera guerra mundial, ya que la fundación de los partidos comunistas fue el producto de la posición de los socialistas durante la Gran Guerra.
Su ideología queda marcada por encontrarse estrechamente vinculados los principios organizativos y las concepciones ideológicas. Antes de la entrada a la KOMINTERN algunos partidos habían elaborados sus propias teorías sobre el camino de su país hacia el socialismo. Debido a la KOMINTERN y las purgas llevadas a cabo entre sus líderes se alcanzó una completa uniformidad en su ideología.
La Conferencia Europea de Partidos Comunistas de 1976, se reorientó el rumbo de muchos partidos comunistas, designándolo como eurocomunismo.
En lugar del internacionalismo proletario, el eurocomunismo destaca la solidaridad internacional y tampoco se menciona el marxismo-leninismo como doctrina uniforme, además se resalta la independencia soberana de los partidos, poniendo más énfasis en los derechos básicos y la libertad política.
Hay diversos factores para la aparición de las ideologías comunistas, consideremos aquellos que son aplicables a todos los países de la Europa Occidental:
El surgimiento del eurocomunismo se vio favorecido en los países donde existía un partido comunista fuerte.
El eurocomunismo como opción aceptable aumenta sus posibilidades en la medida en que va acercándose al poder.
También influye las decepciones históricas respecto a la política comunista.
Los países latinos parecen especialmente apropiados para la evolución del comunismo.

PARTIDOS CAMPESINOS
Sólo en pocos países de Europa aparecieron partidos campesinos, y además fueron un éxito pasajero.
Este movimiento campesino se convirtió en muchos países en un grupo de presión poderoso, pero solamente entre las dos guerras mundiales los partidos de este tipo tuvieron un cierto florecimiento. Pero sus tendencias nacionalistas y fascistas desacreditaron a algunos de ellos.
Hay una serie de condicionamientos sociales que favorecieron o impidieron, la aparición de partidos campesinos:
Aparecieron únicamente en países en los que las ciudades eran aún relativamente pequeñas cuando se produjeron las alteraciones del derecho electoral. También aparecieron donde había grandes ciudades, pero en los que la periferia del país se enfrentó con el predominio ciudadano y con las formas de comercialización impuestas por las ciudades.
Aparecieron donde la unificación nacional se había conseguido tardíamente.
Aparecieron únicamente en aquellos países en los cuales podía afirmarse un campesinado independiente frente a los grandes propietarios.
Estos movimientos surgieron en Europa preferentemente sobre la base de una religiosidad con tendencias sectarias, en cierto modo, estos partidos sólo tenían posibilidades donde el catolicismo era débil.
Los movimientos campesinos resultan hoy de interés secundario, en toda Europa se han visto asimilados por los movimientos conservadores, liberales o democratacristianos y cuando el partido ha sobrevivido, ha sido con otro nombre.

PARTIDOS ETNICOS Y REGIONALES
La formación de los Estados nacionales en la Europa Occidental, se produjo en la época predemocrática, así se hizo a costa de numerosas minorías regionales y étnicas.
Tras la 2ª Guerra Mundial, la “rebelión de las provincias”, cobró una nueva dimensión progresista debido a nuevos factores como:
Se puso el acento en las teorías de deprivación económica, y en la creciente desproporción entre el centro y la periferia.
Tesis como la de la división cultural del trabajo, partiendo de la base de las fronteras étnicas, no pudo probarse empíricamente en muchas áreas cuya conciencia étnica parece haberse despertado.
Tampoco han sido satisfactorios los resultados en lo referente a la búsqueda de indicadores sociales, como lo pueden ser la identificación con la región o la capacidad de hablar la lengua regional. (Ejemplo del país Vasco Español).
La existencia de tradiciones religiosas propias de la periferia, puede constituir un elemento favorecedor de la creación de movimientos políticos regionales.
También es un elemento clave el tamaño y la uniformidad del área étnica.
Es necesario también analizar los indicadores políticos como el reparto de poder en los estados multiétnicos.

LOS PARTIDOS DE LA EXTREMA DERECHA
Debemos buscar su génesis en los grupos bonapartistas, antisemitas y autoritarios. Sin embargo los partidos fascistas sólo se desarrollaron como respuesta al desafío que representaba la extrema izquierda. Prácticamente en todos los países de Europa se desarrollaron movimientos fascistas en los años de entreguerras, pero sólo llegaron al poder en Italia y Alemania. De estos países destaca la tremenda rapidez que les llevo al poder del sistema político.
El relativamente escaso número de miembros y electores que apoyaron a los partidos fascistas poco antes de que tomasen el poder no fue óbice para demostrar la fuerza que tenia para derribar los sistemas democráticos.
En las democracias posteriores a la segunda guerra mundial es escaso el disfraz del conservadurismo para esconder tendencias fascistas, sería erróneo intentar incluir a la nueva derecha bajo el concepto de fascismo.

EL MOVIMIENTO ECOLOGISTA
Tiene dos características que diferencian su origen respecto al de los “nuevos partidos” del pasado:
El movimiento no se funda en una clase social única
Es muy difícil situar a los partidos del movimiento ecologista dentro del eje tradicional izquierda-derecha.
Los programas más recientes de los partidos verdes tienden a convertirse en enunciados de más enjundia debido a la crítica de muchos de sus simpatizantes que exigían mas enunciados en materia económica.
Pero aun es muy pronto para hacer pronósticos sobre el futuro probable de este nuevo movimiento.

LA FINANCIACION DE LOS PARTIDOS POLITICOS: EVOCUCION Y RASGOS PRINCIPALES

TEXTO ELABORADO A PARTIR DE UN ANALISIS DE FERNANDO FERNANDEZ-LLEBRE
El autor parte de la tesis de que la formación y articulación de la financiación de los partidos políticos está en estrecha relación con la configuración de los partidos dentro del Estado democrático y, por tanto, con la gestación y desarrollo de la política parlamentaria en nuestras sociedades occidentales. Así para el desarrollo del estudio primero parte de un análisis teórico e histórico alrededor de la financiación de los partidos para posteriormente realizar un estudio comparativo entre los modelos de financiación de partidos mas característicos que podemos encontrar en el mundo; así el estudio queda concluido con las salidas mayoritarias que se presentan hoy en día señalando los problemas más importantes que afectan a esta cuestión.

Los partidos, al inicio de su historia, esto es los denominados partidos de “cuadros”, estaban caracterizados por una financiación típicamente liberal donde los candidatos que se presentaban por un determinado partido podían hacer frente al sufragio de una campaña electoral con su propio patrimonio, ya que la actividad política era ejercida por aquellos a los que su capacidad económica permitía tal actividad.
Con la extensión del sufragio universa y la aparición de los partidos de masas, se pasó a la necesidad de una financiación colectiva. Así los partidos procuraron intentar tener el máximo numero de afiliados posibles para que colaboraran con el pago de sus cuotas al mantenimiento del partido y por otro lado la inclusión en los parlamentos de clases populares permitió que se explicitara la demanda del que estos cargos públicos fueran remunerados para poder ejercer de una forma óptima su condición de representantes.
Tras la II Guerra Mundial y la constitucionalización de los partidos políticos, se produce un debate sobre la financiación de éstos, donde se les considera como instrumentos centrales de la democracia. Todo ello, por tanto, conllevaba a que los partidos pudieran verse como instrumentos que debían ser financiados por parte del Estado.

El estudio de la construcción de los partidos políticos en España pasa indiscutiblemente por ver el papel que jugaron los partidos en la consolidación del nuevo régimen democrático. Su consolidación sólo es factible cuando los partidos se han consolidado como actores políticos.
Así tras 1977, los partidos que consiguieran representación parlamentaria serían los que configurarán las pautas de actuación política en nuestro país.

Todas las cuestiones señaladas llevaron a que se dispusieran de una forma de doble financiación en los países democráticos: financiación privada y pública.
La privada seria aquella que se gesta durante el primer periodo de formación de los partidos, por cauces particulares no estatales. Mientras tanto la pública sería la que tiene su origen y articulación de forma oficial, es decir desde las arcas del Estado. Pasemos, pues, a analizar de forma somera cada uno de los elementos que la componen:
FINANCIACION PRIVADA
Cuotas de los afiliados: entendidas como el conjunto de aportaciones económicas e individuales que periódicamente los afiliados del partido aportan a la organización con carácter obligatorio.
Donaciones: son contribuciones económicas voluntarias no periódicas de carácter privado. Esta forma de financiación tiene el problema de que se puede limitar la independencia de la actuación de los partidos y que el interés general se ve mermado por otro de carácter particular. En el caso español, las donaciones están notablemente limitadas.
Prestamos y créditos: los partidos actúan como empresas que operan en el mercado económico, solicitando prestamos y créditos a bancos que imponen condiciones uniformes, para el conjunto de los partidos. En principio se deben dar condiciones de igualdad entre todos los partidos pero esto muchas veces no es así.
Gestión de patrimonio: se caracteriza porque los partidos actúan como si fueran empresas privadas o sirven como intermediarios para su administración.
Ingresos atípicos: son vías de financiación que no se encuentran dentro de la estricta legalidad y que están en la línea fronteriza de la corrupción y el delito. Las dos formas mas comunes son las aportaciones extranjeras y la practica conocida como sottogoverno.
FINANCIACION PUBLICA
La financiación pública directa: es aquella por la que los partidos políticos reciben directamente algún tipo de subvención con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Dentro de ésta, podemos encontrar:
financiación de gastos electorales; el estado subvenciona con una determinada cantidad teniendo en cuenta los resultados electorales obtenidos, por tanto son partidos que se han presentado a las elecciones anteriormente.
financiación de gastos permanentes; se da cuando el Estado subvenciona anualmente con una determinada cantidad los gastos ordinarios de los paritos y grupos parlamentarios en los periodos ínter electorales.
o La financiación pública indirecta: entendemos por tal la financiación pública, cuando el Gobierno o las instituciones públicas subvencionan de manera no directa a través de los Presupuestos Generales. Destacamos.
§ La financiación en especie; persigue el objetivo de dar práctica al principio de igualdad de oportunidades en la campaña electoral, así se da una forma de financiación por la que se proporcionan una serie de ventajas en especie. El ejemplo más claro es la cesión de espacios gratuitos de publicidad electoral.
§ Medidas fiscales especiales; consiste en un trato fiscal favorable por medio de exenciones o desgravaciones a los partidos. Esta forma es inexistente en el caso español.
§ Subvenciones a organizaciones relacionadas con los partidos; se produce cuando el Estado subvenciona indirectamente a los partidos en la medida en que son subvencionadas determinado tipo de organizaciones.
§ El “impuesto partidario”: se refiere a la detracción de un tanto por ciento del sueldo de los cargos públicos para el partido o grupo parlamentario, aunque esto varia mucho de la cultura política propia de cada partido.

Entrando a analizar, desde una perspectiva comparada, la financiación de los partidos en los países occidentales podemos encontrar dos grandes grupos: el europeo y el norteamericano, pero a su vez encontramos un caso peculiar y que configuraría un tercer modelo que seria el alemán. Pasemos pues a analizar de forma somera cada uno de los grupos:
MODELO TIPO EUROPEO. CASO FRANCES.
Analizamos en este modelo el caso francés ya que es el más paradigmático del mismo. Así como rasgo característico encontramos la importancia que tiene la financiación pública estatal de los partidos, esto es, responsabiliza al Estado de la financiación de los partidos, en un intento de evitar que algunas fuerzas sociales puedan influir en la vida política. Por tanto, se puede concluir que la financiación estatal no sólo es una realidad, sino también una necesidad deseable y exigible.
Así bajo estas premisas destacan dos prácticas como las más significativas en los países europeos, la primera es la necesidad de exigencia de ahorro y de limitación de los gastos de los partidos y los candidatos, la segunda se refiere al fomento de la financiación privada, en particular lo referido a donaciones.
MODELO ALEMAN.
En Alemania se produce una reflexión acerca de la necesidad de arraigar los partidos y por tanto su financiación a la propia sociedad civil. Así se llega a la conclusión de que los partidos no deben ser financiados en su totalidad por las instituciones públicas y también deben ser mantenidos por la propia sociedad.
Así la Ley de enero de 1994, se combina de forma peculiar la financiación privada y publica, así se concreta en que la financiación estatal no puede superar a los ingresos provenientes de cuotas y donaciones y que tampoco puede superar una cifra fija.
MODELO NORTEAMERICANO
Hace referencia no sólo a EEUU, sino a Canadá también. Cabe destacar tres sistemas de financiación:
1. Tax check-off , forma de financiación a través de la denominada “contribución fiscal ciudadana”. Así en el momento de realizar la declaración de la renta, el ciudadano decide a que partido financiar. Nos encontramos, junto al voto puramente electoral, el que se realiza cada año y que podría llamarse “voto financiero”.
2. Tax deduction y Tax credit, supone la autofinanciación que se apoya en la desgravación fiscal por donaciones a los partidos políticos. La donación va acompañada de un recibo oficial que indica la cantidad donada. Estas desgravaciones suponen un estimulo para las donaciones pequeñas por la mayor desgravación que se concede a estas.
3. Matching Fund, limitación del sistema publico al hacer depender éste de las fuentes de financiación privada. Los partidos reciben ayuda del Estado en función de las donaciones aportadas por los ciudadanos.

Según el autor, la crisis en la financiación de los partidos se corresponde más con el elemento público y no tanto con el de la financiación privada. Los problemas que esta forma de financiación pública han generado, ha llevado a un replanteamiento de las formas de financiación, especialmente en Europa.
Así en España, debemos diferenciar la postura de los tres grandes partidos nacionales: PP, PSOE, e IU. Para el PSOE es preciso realizar una reforma de la financiación donde siga siendo predominante la financiación pública. La posición representada por el PP apuesta por la potenciación de la de carácter privado, con el fin de romper la descompensación entre pública y privada. La propuesta de IU se centra en el predominio de la financiación pública, manteniendo los límites actuales de la financiación privada.

REGIMEN JURIDICO DE LOS PARTIDOS POLITICOS

MARIA DOLORES MARTINEZ CUEVAS

La Constitución española de 1978 no contempla expresamente como han de financiarse los partidos políticos. La ya derogada Ley 54/1978 contenía una serie de criterios conforme a los cuales se había de financiar la actividad de los partidos por parte del Estado, entre otros, que había un reglamento determinado para los partidos que se presentaban a las elecciones formando parte de coaliciones o federaciones, o que los ingresos de los partidos consistían en una cantidad fija en función de votos y escaños obtenidos.
La vigente Ley Orgánica 3/1987 regula esta cuestión con mayor amplitud y concreción. Contempla que las fuentes de financiación pueden ser tanto públicas como privadas, aunque con clara primacía de las públicas. Así desgranando los ingresos de financiación pública encontramos:
Subvenciones publicas por gastos en los comicios electorales
Subvenciones estatales a los partidos en el Congreso, Senado y Parlamentos autonómicos.
Subvenciones estatales con periodicidad anual
Por su parte los recursos financieros privados pueden provenir de:
Sus afiliados, a través de cuotas y aportaciones, o de sus simpatizantes, mediante herencias, legados, etc.
Los resultados de las actividades propias de los partidos.
Los recursos procedentes de “otras aportaciones”
Los créditos que acuerden con las entidades financieras
Continuando con la mencionada ley, observamos que establece que dos terceras partes de la cantidad anual se repartirá entre aquellos partidos con representación en el congreso en función del número de votos, repartiéndose el tercio restante en función del número de escaños.
La ley dedica el doble al reparto por votos que al reparto por escaños, por otro lado los votos recibidos por partidos extraparlamentarios no está previsto que se premien con financiación pública alguna.
Lo que no parece razonable es asignar subvenciones en base al resultado de un cálculo que es a todos los efectos de equidad dudosa, esto es, la ley d´Hondt.
La Ley Orgánica 5/1985, del Régimen Electoral General, prohibe las contribuciones que entidades o personas extranjeras puedan realizar para afrontar los gastos electorales, con la excepción de si se trata con cargo a los Presupuestos de la UE. Aun así hubo de reformarse la LOREG, tras entrar en vigor el Tratado de la UE para posibilitar que los ciudadanos europeos residentes en nuestro país, pudieran contribuir a los gastos electorales de los partidos políticos, aunque esto sólo se aplica en las elecciones locales.
El control externo de la contabilidad económica y financiera de los partidos en los distintos países, se realiza por una serie de órganos, de diversa naturaleza jurídica, que ejercen esa responsabilidad de forma exclusiva o compartida. Así en España es el Tribunal de Cuentas el encargado de llevar a cabo dicha tarea.
Los partidos han de disponer por mandato imperativo de “registros contables” que informen con detalle sobre su estado financiero, por tanto, podemos observar como este control interno queda muy en el aire al dejarse en manos de los propios partidos.
Teniendo en cuenta la imposibilidad de la autofinanciación de los partidos, la doctrina ha planteado una serie de propuestas de reforma entre las que destacamos:
ü Fomentar las donaciones privadas, siendo recomendable que puedan ser desgravadas fiscalmente.
ü Todas las aportaciones privadas han de ser conocidas
ü Disminución del coste de las elecciones
ü Solucionar la falta de claridad de nuestra legislación a la hora de regular el sistema de sanciones, reforzándose por tanto la figura del Tribunal de Cuentas
ü Además el Tribunal de Cuentas debería realizar un total control y fiscalización sobre los partidos.
Para finalizar la autora sugiere algunas reflexiones que pueden ser de interés. En un primer término aboga por el principio de igualdad que deberían tener todos los partidos políticos a la hora de ser financiados, independientemente de su carácter parlamentario o extraparlamentario. Además se debería eliminar el doble criterio del voto y del escaño a la hora de financiar a los partidos ya que se convierte en un círculo vicioso, optar únicamente por el criterio del voto otorgaría un trato más equitativo.
En cuanto a los ingresos privados es necesario que los partidos se comprometan a devolverlos, además deberían limitarse los gastos durante la campaña electoral.
El Tribunal de Cuentas debería de tener una mayor capacidad y margen de decisión, también se echan en falta instancias intermedias.

DEMOCRACIA DE COMPETENCIA ENTRE PARTIDOS Y EL ESTADO DE BIENESTAR KEYNESIANO. FACTORES DE ESTABILIDAD Y DE ORGANIZACION


C. OFFE., PARTIDOS POLITICOS Y NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Offe parte de la convergencia de que tanto en la concepción marxista, como en la liberal, se mostró un convencimiento pleno de que en sus respectivas sociedades eran del todo incompatibles el capitalismo y la democracia plena. A esta deducción, lógicamente te llega planteamientos opuestos pero lo que no podemos dejar de lado es la evidencia en cierto modo es problemática al tener nosotros que explicar la coexistencia de ambos principios parciales de organización social. Para ello debemos conocer:
a. Qué disposiciones y mecanismos institucionales pueden considerarse responsables de la forma de coexistencia que ha demostrado ser estable pese a los anteriores pronósticos.
b. Cuáles son los límites de tales disposiciones. Estos limites son los puntos en que, o bien las sociedades capitalistas se vuelven no democráticas, o bien los regimenes democráticos se vuelven no capitalistas.
Por tanto existe una cierta tensión real entre ambos principios de organización del poder social y político, aunque esto no es aceptado por todos, un ejemplo de ello sería Lenin, o algunos ideólogos de la teoría elitista de la democracia que hablaron de la distorsión recíproca. Así mientras el primero hablo de la dependencia total en que están las formas y procedimientos democráticos bajo la dominación de clase, la segunda postula, la independencia del poder político de clase y constituido democráticamente. Pero la cuestión que pretendemos abordar es, ¿qué instituciones y mecanismos regula la extensión a partir de la que dejan de ser ambos compatibles en una sociedad dada?, y ¿cuáles son los límites de tal incompatibilidad potencial?.

Offe mantiene que la incompatibilidad entre capitalismo y democracia, ha surgido históricamente debido a la aparición y desarrollo de:
a.Los partidos políticos de masas y de su desarrollo
b.El estado de Bienestar keynesiano
Es decir, que lo que es compatible con la economía capitalista es una versión especifica de democracia, y por ende, lo que es compatible con la democracia es un tipo particular de capitalismo.

Se pasa ahora en el texto a analizar uno por uno los dos enlaces de mediación entre Estado y sociedad civil; el primero de ellos es la forma en que las características estructurales de los partidos y del Estado de Bienestar keynesiano, contribuyen a la compatibilidad entre el capitalismo y la política democrática de masas; y el segundo los cambios y tendencias que tienen lugar tanto en la “economía mixta” como en la “política mixta”.

Pasando a la primera cuestión, esto es, la estabilización por medio de la democracia de competencia entre partidos. Así en la primera década del siglo XX, los sectores burgueses, veían en la instauración del sufragio universal la transformación revolucionaria del Estado, mediante el poder de la clase obrera. Esas mismas esperanzas pero a la inversa se veían reflejadas en los dirigente de la Segunda Internacional. Así Weber esperaba que el partido político burocratizado con el líder político carismático y demagógico a la cabeza constituiría un bastión seguro de la contención de lo que él denominaba la “rabia ciega de las masas”. Robert Michels, por su parte, formula en 1911 la “ley de hierro de la oligarquía”, donde se observa que las tendencias empíricas de las organizaciones se transforma en la proclamación de una necesidad histórica inexorable. Rosa Luxemburgo solo divergía en su análisis en la valoración inversa de la perspectiva pero no en su contenido analítico. Pero en todos ellos y a pesar de la diferencia de sus planteamientos podemos encontrar un elemento común por el cual, cuando se organiza la participación política de masas mediante una organización burocrática a gran escala, la misma dinámica de esta forma organizativa, frena, pervierte y obstruye el interés de clase y la política de clase de forma que conduce al oportunismo (Luxemburgo), a la oligarquía (Michels), o a la sumisión irremediable del líder carismático y su uso demagógico por parte de la maquina burocrática del partido (Weber).
En el fondo de todo esto, está que cuando se expresa la voluntad común a través de los instrumentos del partido competitivo, se deja de expresar la voluntad popular para ser un artefacto que cobra la forma y desarrolla una dinámica de acuerdo con los imperativos de la competencia política. Esto es muy importante porque genera tres efectos principales:
1. Perdida de radicalismo en la ideología del partido. Esto significa a su vez dos cosas:
1.1. Maximalizar los votos atrayendo al máximo numero posible de votantes
1.2. Estar preparado para entrar en coaliciones con otros partidos.
El resultado común es la disolución de cualquier propósito político coherente, dando prioridad a lo que puede ponerse en práctica en cualquier momento y con los recursos con que ya se cuenta, descartando por tanto, proyectos no realistas a corte plazo. Este objetivo es estar permanentemente en el mercado político, todo ello genera una burocratización interna que se plasma, entre otros, en las siguientes tareas: recogida de recursos materiales y humanos, reparto de propaganda e información sobre la posición del partido en un gran numero de temas políticos, el tratamiento de los conflictos internos, etc.
El proceso de burocratización interna tiene dos rasgos importantes; el primero, es que la composición de las elites del partido difiere en gran medida de la de la base social de la población y por tanto de su base electoral. El segundo rasgo es que de la profesionalización de la política resulta la dominación política por parte de los profesionales y ejecutivos del partido.
2. Desactivación de los miembros de base. Todo partido competitivo debe dar la imagen de unanimidad y consenso por tanto cualquier discrepancia de alguno de sus miembros es un signo de debilidad frente al contrario. Así no solo no se fomenta la división interior sino que se mantiene bajo estrecho control.
3. Creciente heterogeneidad estructural y cultural entre quienes apoyan el moderno partido “asume-todo”. Así se produce una diversificación del producto para tratar de interesar a la mayor cantidad de gente posible.
Cada uno de estos tres factores a resultado ser de contención del alcance de las luchas políticas hasta el punto no desviarse de la estructura del poder socioeconómico para así poder ser compatible con la distribución del poder. Esta dinámica del partido como forma organizativa genera unas restricciones imponiendo el proceso político de las “no decisiones”, que juntas hacen la democracia segura para el capitalismo, esto afecta tanto al contenido de la política como a sus medios para la resolución de conflictos.
La cuestión que cabe plantearse ahora es si el lazo institucional que ha permitido coexistir al capitalismo y la democracia, es previsible que continúe permitiéndolo en el futuro. Offe nos presenta dos respuestas a la cuestión. La primera seria esperar a la aparición de partidos políticos capaces de abolir las restricciones y obstáculos, desafiando al poder de clase por medio del poder constituido políticamente. La segunda consistiría en la desintegración del partido político como forma dominante de la representación democrática de las masas y su sustitución gradual por otras formas que posiblemente sean menos indicada que la competencia entre partidos para usar consecuentemente el poder del Estado.

Offe apunta a tres factores como causantes del declive del sistema de partido que paso a detallar a continuación:
1. Aparición de nuevos movimientos sociales surgidos durante los años setenta, difíciles de absorber entre los partidos. El denominador común de su acción es un cierto sentido de identidad colectiva, además no exigen representación sino autonomía. Los tres casos mas señalados de este tipo de organizaciones son el movimiento por la paz, el movimiento por la defensa del medio ambiente y varios movimientos centrados en los derechos humanos.
2. Proceso de desparlamentización de la política publica, con la consiguiente sustitución de formas territoriales de representación por formas funcionales. Ejemplo de ello son los acuerdos corporativos.
3. Represión política y la transformación gradual de la democracia en una cierta forma de autoritarismo, esto es, que el Estado cada vez más se apoya en medios de represión preventiva y correctiva.

Offe pasa a argumentar que de ser correctas sus dos afirmaciones, la primera donde se de realmente el proceso de sustitución del papel y de las funciones políticas del sistema de competencia entre partidos, y la segunda de que la forma organizativa del partido juega un papel crucial al hacer posible la democracia con el capitalismo, entonces es posible que el declive de sistemas de partidos de paso a el surgimiento de nuevas practicas políticas de las que podría resultar el potencia con el que desafiar y superar los supuestos institucionales de la forma capitalista de organización social y económica.

El segundo fundamento de la tesis de Offe, a cerca de la coexistencia entre capitalismo y democracia, gira en torno al Estado de Bienestar keynesiano y su desaparición. El conjunto de instituciones y actuaciones a las que se refiere este modelo se viene desarrollando desde la 2º Guerra Mundial y que afronto su crisis a mediados de los setenta por el precio del petróleo, el final de la distensión y la llegada al poder de Thatcher y Reagan.
La existencia de esta institución ha favorecido a la compatibilidad entre capitalismo y democracia, así lo que paso a cuestionarse en los conflictos de clase ya no era el modo de producción sino el volumen a distribuir. Además existía un consenso en lo referente a las prioridades fundamentales. Todo ello tenia su base en la teoría económica de Keynes, cuya lección era que la economía capitalista era un juego de suma de puestas.
La función primaria del Estado del Bienestar es cubrir los riesgos a los que están expuestos los trabajadores asalariados y sus familias en la sociedad capitalista, pero además, se producen efectos indirectos que sirven también a la clase capitalista. Así puede afirmarse que el Estado del Bienestar debilita las razones del conflicto social haciendo mas aceptable la situación del trabajo asalariado al eliminar la parte de riesgos que conlleva. Por tanto el Estado del Bienestar extrae del marco de la lucha de clases, parte de las necesidades de la clase obrera, poniendo los medios para satisfacer sus necesidades mas colectivamente. Todo ello constata que el Estado del Bienestar, genera un grado de interés mutuo entre las clases evitando los problemas y conflictos fundamentales sobre la naturaleza de la economía política.
Pero para Offe, aunque el Estado del Bienestar keynesiano es un excelente instrumento para controlar algunos problemas socioeconómicos no es capaz de resolverlos todos. En concreto serian dos tipos de problemas los que no resuelve, lo de producción/explotación y el problema de la demanda efectiva/realización. Entre ambos hay una relación inversa: cuanto mas eficazmente te resuelve uno de los dos, más dominante y urgente te vuelve el otro.
El objetivo estratégico de la política económica keynesiana es la promoción del crecimiento y del pleno empleo, mientras que el propósito del Estado del Bienestar es la protección de aquellos afectados por los riesgos de la sociedad industrial instaurando un cierto grado de igualdad social; pero esto, sólo es factible en la medida en que tiene éxito la primera medida, ya que el efecto combinado de ambas estrategias han sido altas cotas de desempleo e inflación.
Ha habido acusaciones hacia el Estado del Bienestar no solo desde una óptica económica conservadora sino también desde las teorías de las izquierdas. A este respecto Offe se refiere a una versión especial de una ley que los sociólogos denominan el “teorema de Thomas”, por la cual, lo que está realmente en las cabezas y es percibido por la gente tiene consecuencias reales.
Partiendo de otro grupo de argumentos, según Offe, el Estado del Bienestar keynesiano ha llegado al punto de su agotamiento definitivo es debido principalmente a dos causas internas. La primera es los protagonistas económicos no integren en sus cálculos racionales la intervención estatal ya que espera siempre una actuación del Estado que les beneficie. La otra causa es que los limites del tipo de intervención burocrática-legal, monetarizado y profesional. Y es que esta forma de intervención subvierte la capacidad del cliente de ayudarse a sí mismo, además quienes dan este servicio tienen interés en que persistan continuamente.
Por estas razones, el Estado del Bienestar keynesiano parece haber agotado en gran medida su potencial y viabilidad, además no hay optimismo en cuanto a su expansión ya que ni las fuerzas que operan en el mercado ni la dinámica de la innovación tecnológica están por la labor. además, porque no puede ser manipulado con las herramientas tradicionales del keynesianismo. Y en tercer lugar, porque incluso aunque pueda darse la expansión se ha de considerar si es deseable el esfuerzo que supone.

A modo de conclusión, hemos visto que los dos mecanismos institucionales por los que se sostiene la compatibilidad entre economía capitalista y democracia de masas , se encuentran sometidos a tiran teces de gran magnitud sin precedentes.
Una hipótesis plausible de ello es que al pasar de una economía de crecimiento a una de “suma cero”, los mecanismos institucionales se ven sometidos a presiones. Para describir estas tensiones usamos el modelo conceptual de “capitalismo organizado”, y las planteamos como amenazas de desorganización que surgen en dos niveles. Primero en el nivel de las reglas de juego ínter organizacionales y en segundo lugar en el nivel de la organización de los protagonistas colectivos. Así el interés de cada participante se centra en mantener las reglas de interacción y negociación establecidas.
El segundo tipo de desorganización resulta del estancamiento de las relaciones internas a la organización de los actores colectivos como sindicatos, partidos, etc. Estas organizaciones se basan en que los logros conseguidos gracias a la acción colectiva se han de conseguir a expensas de terceros y no a expensas de grupos de miembros y a favor de otros grupos de miembros. Así en cuanto se frustra esta expectativa solidaria, se cuestiona la representatividad de la organización y se sugieren a si mismos modos de actuación colectiva.
Entonces, quiere decir todo esto ¿qué se ha vuelvo a una situación que confirma las concepciones convergentes entre marxistas y liberales en la paradoja de la democracia de masas y la libertad económica?. Según Offe, sí y no. Sí ya que se espera que haya un aumento de conflictos sociales y políticos sin mediación institucional, que no resolverán los partidos o mecanismos de representación similares. Y no, porque son estrictos los límites de la analogía entre las dinámicas del capitalismo tardío y temprano.
Sin embargo, los resultados del conflicto político pueden implicar cambios importantes en las esferas política y económica de la sociedad, cambios que eran inconcebibles hace un relativo periodo de tiempo.

jueves, noviembre 02, 2006

LA INSTITUCIONALIZACION DE LOS PARTIDOS POLITICOS. A partir de un texto de A. Panebianco

A. Panebianco intenta, a la hora de analizar los partidos políticos, el paso de un análisis estático de tipo lógico-deductivo, a un análisis dinámico de tipo histórico-inductivo. Para ello, se centra en dos momentos capitales en la vida de un partido como lo son, el modelo que se establece en el partido cuando se origina y en segundo lugar el de su institucionalización.
En el inicio de su reflexión Panebianco realiza una crítica velada a la escasez de estudio al respecto de la teoría de la formación de los partidos. Esta teoría, se detiene en Duverger y en su distinción entre partidos de creación interna, esto es de origen parlamentario, y partidos de creación externa. Por tanto resulta del todo insuficiente a la vista de la complejidad de la materia de los partidos políticos.
Se ha de recurrir a un estudio más complejo para el estudio de los procesos de formación de un partido, así Panebianco destaca tres factores que contribuyen a definir el modelo originario particular de cada partido.
El primero tiene que ver con el modo en que se inicia y se desarrolla la construcción de la organización, esta puede producirse o por penetración territorial o por difusión territorial o por una combinación de ambas modalidades.
El segundo factor que juega un papel importante es la presencia o ausencia de una institución externa que “patrocinen” el nacimiento del partido. Este factor cambia la fuente de legitimación de los líderes.
El tercer factor a considerar viene dado por el carácter carismático o no de la formación del partido, esto consiste en establecer de forma clara si el partido es una criatura o el vehiculo de afirmación de un líder carismático.
En esta fase de gestación del partido, los lideres sean carismáticos o no juegan un papel fundamental, ya que elaboran las metas ideológicas del partido, seleccionan su base social, etc. En esta fase es donde se construye una identidad colectiva que es el instrumento para la realización de determinados objetivos. Por tanto, entramos en la segunda fase a la que Panebianco dedica su estudio, que es la de la institucionalización de la organización que constituye un salto de calidad, definiendo este proceso como aquel por el que la organización incorpora los valores y fines de los fundadores del partido. Para Selznick este proceso implica el paso de la organización “fungible” a la institución.
Esta evolución provoca dos procesos que se desarrollan de forma simultánea:
El desarrollo de intereses en el mantenimiento de la organización.
El desarrollo y la difusión de lealtades organizativas.
Ambos procesos están ligados a un sistema interno de incentivos, que a su vez podemos diferenciarlos entre selectivos a algunos de sus miembros, y colectivos (de identidad) tanto o los militantes como a usuarios externos (simpatizantes). Si este proceso de incentivos no se da tampoco tendrá lugar el de la institucionalización, estando ambos íntimante ligados.
Pero no sólo podemos establecer la distinción entre partidos institucionalizados y aquellos que no lo están, sino que esta cuestión es más compleja, así podemos encontrar partidos cuyo grado de institucionalización es distinto y aunque todos lo tienen que hacer para sobrevivir no lo hacen con la misma intensidad, lo que desembocará en el establecimiento de instituciones fuertes o débiles. De todo ello extrae Panebianco la tesis principal de este texto que es que los partidos se diferencian principalmente por el grado de institucionalización alcanzado.
Panebianco mide el grado de institucionalización según dos dimensiones.
El grado de autonomía respecto al ambiente alcanzado por la organización. La autonomía existe cuando la organización desarrolla su capacidad para controlar directamente los procesos de intercambio con el ambiente. Cuanto más autónoma sea, mayor grado de control puede ejercer sobre su entorno. El “tipo ideal” del partido de masas descrito por Duverger, corresponde, desde el punto de vista de la autonomía con respecto al ambiente, el mayor grado de institucionalización posible, donde el partido controla las fuentes de financiación, las organizaciones próximas al partido, elige a sus cuadros dirigentes, etc.
Al otro extremo se encontraría el partido con una autonomía respecto al ambiente debilísima, que depende del factor exterior para las funciones anteriormente expuestas. Ambos casos son límites, ningún partido se encuentra en ninguno de los dos extremos sino en una síntesis de ambos.
El grado de sistematización, de interdependencia entre las distintas partes de la organización, referida a la coherencia estructural interna de la organización. El grado de sistematización es bajo si el partido deja amplia autonomía a sus propios subsistemas internos, por el contrario el grado elevado de sistematización implica una fuerte interdependencia entre las diversas subunidades. Todo esto redundará en la estructura organizativa de modo que la baja sistematización creará heterogeneidad organizativa y por el contrario la homogeneidad entre las subunidades será característico de las organizaciones con elevado nivel de sistematización.
Con un gráfico muy explicativo, Panebianco nos explica en el texto que ambas dimensiones están ligadas entre sí, en el sentido de que un bajo nivel de sistematización organizativa implica una débil autonomía respecto al ambiente, y viceversa.
Los partidos institucionalizados poseen mas defensas frente a los retos que el entorno le ofrece, pero esto no quiere decir que no sean vulnerables, ya que cuando suceda una crisis que golpee una parte de la organización, esta repercutirá en el conjunto del partido debido a la interrelación existente. Por el contrario en aquellas organizaciones donde la sistematización es baja, la relativa autonomía entre las partes hace que se pueda aislar la crisis más fácilmente.
Los partidos fuertemente institucionalizados limitan el radio de acción de sus actores internos imponiéndose la organización sobre estos, así que son partidos donde los cambios son lentos y las maniobras penosas, partidos que fácilmente se pueden romper por su excesiva rigidez. En cambio, en los partidos menos institucionalizados existe un margen de autonomía mayor de los actores, donde se pueden experimentar transformaciones repentinas.
Panebianco establece cinco indicadores para referirse al grado de institucionalización de un partido político, estos son:
El grado de desarrollo de la organización extraparlamentaria central.
El grado de homogeneidad entre las subunidades organizativas del mismo nivel jerárquico.
Las modalidades de financiación, dependiendo de la regularidad y de la pluralidad de fuentes.
Las relaciones con las organizaciones cercanas al partido.
El grado de correspondencia entre las normas estatutarias y la constitución material del partido.
Panebianco afirma que cuando mas débil es la institucionalización más dividida está la coalición dominante, es decir que menos organizados estarán los grupos internos y por el contrario, cuanto más elevada sea la institucionalización más cohesionada estará la coalición dominante, por tanto más organizados estarán estos grupos internos.
La “estructura de las oportunidades”, esto es las modalidades en las que se desarrolla la política de competición interna y por tanto el reclutamiento de las élites varía de forma fundamental dependiendo del grado de institucionalización. En los partidos fuertemente institucionalizados, este reclutamiento suele seguir un proceso centrípeto, es decir, que existe un centro fuerte por el que hay que hacerse captar por parte de los “arribistas”. Mientras tanto en el lado contrario (institucionalización débil), el proceso que se lleva a cabo para este reclutamiento es de forma centrífuga, es decir, que para ascender será necesario caracterizarse políticamente como parte de un grupo contra todos los demás grupos.
La diferencia entre las élites de un tipo y otro de partido vienen marcadas porque mientras en las organizaciones más fuertemente institucionalizadas las élites serán más bien de tipo “profesional” y su ascenso será configurada como una auténtica carrera de integración vertical; en el otro extremo de partido, éstas serán más bien del tipo “civil”, con una integración horizontal.
Por último las relaciones de clientela con sus usuarios externos son menores en los institucionalizados al el contrario que en los escasamente institucionalizados.
No olvidemos que estos dos tipos ideales de partido son exactamente eso, tipos, y que ningún partido puede identificarse plenamente con uno u otro.
Panebianco pasa en la siguiente parte del texto a ver como las diferentes variables (modelo originario de partido-concepto de institucionalización) se enlazan entre sí.
La primera, hace referencia al desarrollo organizativo, por penetración que tiende a producir una institución fuerte y por penetración donde ocurre lo contrario.
La relación que existe entre la presencia de una organización “patrocinadora” externa y su grado de institucionalización es que si ésta existe el proceso desembocaría en una institución débil. Por tanto es más fácil que los procesos de institucionalización fuerte se produzcan en partidos de legitimación “interna”; la excepción a esta regla la encontramos en los partidos comunistas patrocinados por la KOMINTERN, los cuales desarrollaron procesos de elevada institucionalización.
En último lugar el factor del liderazgo carismático merece un aparte. El carisma puede ir asociado tanto a un desarrollo por penetración como por difusión, aunque la más probable es esta última. Pero la presencia del carisma es incompatible con la presencia simultánea de una organización patrocinadora, son mutuamente incompatibles. El carisma rompe, por tanto, el vínculo establecido entre el grado de institucionalización y el de cohesión de la coalición dominante, por el cual cuanto más elevada era la institucionalización más unida aparecía la coalición dominante.
También en estos partidos, el reclutamiento de las élites se hace de forma centrípeta, pero esto se produce antes de que se lleve a cabo la institucionalización.
De todos modos la institucionalización de un partido carismático es un acontecimiento rarísimo, ya que pocos consiguen sobrevivir a su fundador.

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"La vida, la libertad y la propiedad no existen por razón de leyes hechas por el hombre. Por el contrario, el hecho es que la vida, la libertad y la propiedad existen con anterioridad a aquello que hizo a los hombres hacer leyes por primera vez"
Frederic Bastiat