Muchos de los que me seguís sabéis que colaboro de forma habitual en el programa El Abierto de Hoy por Hoy en Radio Gandia SER y Localia (martes 12:30 por la SER y a las 21:15 en Localia). Hoy nos hemos acercado a dos temas, por un lado la crisis socialista en la que nos vemos inmersos, crisis que está generando una auténtica sangría de parados. Familias que se rompen y ven truncadas sus esperanzas de futuro. Sobre esta cuestión de la que ya he hablado en anteriores ocasiones volveré seguro en adelante puesto que la cosa, desgraciadamente, va para largo. El segundo tema abordado es la hipotética y poco probable construcción de un tranvía que enlace una parte de Gandia, con otra parte del Grao. Como apenas he podido explicar mi postura durante el debate, las interrupciones en ocasiones son constantes, me gustaría acercaros desde este espacio que también es vuestro cual es mi postura al respecto.
En primer lugar debemos observar el carácter megalómano del proyecto. Es algo a lo que cada vez nos tiene más acostumbrados José Manuel Orengo y compañía. Megalómano también era Franco, con sus grandes proyectos de pantanos por ejemplo, mientras olvidaba cuales eran las necesidades reales de los ciudadanos. Orengo en buena medida actúa así, su mundo virtual está configurado por tranvías, torres de 24 alturas, aeropuertos, etc; frente a ella la Gandia real, la de los ciudadanos, la de los miles de desempleados que hay en nuestra ciudad, la de las urbanizaciones por acabar, la de los jóvenes que continuamos sin políticas juveniles, la de los 4 millones de euros que cobrarán 33 personas por tener carné del PSOE o Plataforma, y así podríamos continuar hasta casi el infinito.
No es que la idea de un tranvía sea mala, el problema es el contexto en el que se quiere adoptar esta decisión. Veamos, este proyecto lo prometió en su día la Nostra (sí, esa que un día fue alcaldesa de Gandia y ahora se ha convertida en una agitadora de la vida sanitaria y sólo se dedica a escupir pestes sobre el nuevo hospital), evidentemente no se hizo. Además el tranvía, según los expertos, está aconsejado para ciudades con unas determinadas características y con un número elevado de población (deben unir dos urbes o términos municipales). Es un proyecto ampliamente deficitario, incluso el inefable J. M. Orengo se ha atrevido a dar precio del billete, y lo peor de todo, J.M. Orengo sabe que es un proyecto de difícil encaje. Tras pedir constantemente a las administraciones central y autonómica dinero para el proyecto la constatación siempre ha sido la misma, Gandia no reúne las características mínimas necesarias para la instalación del mismo. Por ello, y aconsejado por sus estrategas políticos, pretende acogerse al Plan Camps para la financiación del proyecto. Un plan que debe servir para la minimización de los efectos de la crisis socialista y generar empleo, J.M. Orengo lo utiliza como arma arrojadiza y estrategia política, sencillamente lamentable.
Si queremos de verdad mejorar las sinergias entre Gandia y Grao-Playa se debería apostar por:
1. Mejorar el servicio de la Marina Gandiense. Los que lo utilizamos sólo lo podemos calificar de muy deficiente.
2. Si queremos una alternativa a la Marina, que hagan uso del programa electoral del PP en las pasadas elecciones y apuesten por la construcción de un autobús guiado por plataforma óptica como ya existe en otras ciudades de características similares a las de Gandia, por ejemplo Castelló.
3. Hacer un carril bici decente (la ridícula línea roja que pintaron se borró hace tiempo).
Podría continuar con más argumentos pero de forma somera he querido indicar los más importantes. Lo importante es que el rechazo hacia este proyecto se está empezando a fraguar en nuestra ciudad y cada vez son más los ciudadanos que quieren que J.M. Orengo se implique con los problemas reales de los ciudadanos de nuestra ciudad. No sé si serán las compañías que frecuenta nuestro alcalde, pero visto lo visto, tal vez deberíamos pensar que tras el aeropuerto y el tranvía, viene el gran sueño dorado de F. Mut, el museo del automóvil o proyecto Pegasus como le gustaba llamar, ¿se acuerdan?. Miedo me dan.

